Llegó la hora de las empresas Humanas, Conscientes Y Felices
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Llegó la hora de las empresas Humanas, Conscientes Y Felices

September 20, 2017

 

Todos los seres humanos queremos ser felices. Esto es una verdad irrefutable que nos acompaña casi desde el inicio de los tiempos, pero en la actualidad el 87% de las personas en el mundo no logran ser plenamente felices en su contexto profesional (Gallup), lo cual es una cifra alarmante si tenemos en cuenta que le dedicamos casi el 50% de nuestro tiempo despiertos a trabajar. Esta situación toma una dimensión mucho mayor, cuando somos concientes de que en los próximos 100 años la expectativa de vida promedio se duplicará (proyecciones Peter Diamandis), lo que implica que el modelo de trabajar por dinero para disfrutar después de retirarnos será cada vez más inalcanzable e irrisorio.

Esta realidad es más clara que nunca para las personas en edad laboral, especialmente para las que pertenecen a las nuevas generaciones (los millennials representarán tres cuartas partes de la fuerza laboral global en el año 2020), que esperan encontrar en su trabajo significado, propósito y felicidad para sus vidas.

Las implicaciones empresariales de este fenómeno se ven reflejadas en baja capacidad innovadora, fugas de productividad y en sobre costos por altos niveles de rotación y ausentismo, impactando de manera significativa tanto a grandes como pequeñas empresas y los mecanismos de “retención” tradicionales (pagar bien y dar incentivos extrínsecos) son cada día menos efectivos en un mundo en donde la información y la conectividad permiten encontrar un trabajo nuevo cada día con mayor velocidad.

 

¿Qué pueden hacer los empresarios al respecto?

 

  1. Interiorizar el hecho de que si crean un ambiente que promueva de manera efectiva la felicidad de sus integrantes, éstos aumentarán su capacidad de innovar en un 300%, su productividad en un 31%, sus ventas en un 37% y aumentará en un 44% su nivel de fidelización (Shawn Achor, Happiness Advantage), sin dejar de lado un impacto obvio y es que los hará más felices, a ellos y a sus familias.

    La felicidad corporativa no es solo un tema romántico, es estratégico para alcanzar grandes resultados de manera perdurable.

 

  1. Identificar el Propósito Superior de su organización (la razón de ser de la empresa más allá del dinero, el motivo por el que cualquier persona que trabaje allí debería despertarse todos los días con entusiasmo, teniendo claro cómo le genera valor a la sociedad). Una vez identificado, debe ser transmitido y entendido por todos en la organización.

    Este propósito no solo será motivo de inspiración, sino también motor de innovación. Cuando una persona deja de pensar en “qué tienen que hacer” y empieza a pensar en “por qué y para qué hace lo que hace”, su capacidad de crear diversas maneras de alcanzar los resultados se multiplica, logrando ir más allá de simples mejoras incrementales. De esta forma la innovación se convierte en tarea de todos (Recomiendo estudiar a Simon Sinek y sus libros Start With Why y Find your Why).

 

  1. Promover la apropiación de los Valores Corporativos. Estos enmarcan la suma de comportamientos con los que se espera lograr los resultados de rentabilidad y generación de valor. Trabajar en su apropiación es fundamental para fortalecer la identidad de la organización y deben ser tenidos en cuenta en los procesos de selección, medición de desempeño y promoción.
     

  2. Garantizar que todas las personas en posiciones de liderazgo sean los principales referentes respecto de cómo se debe vivir el propósito, los valores corporativos y la creación de ambientes que promuevan la felicidad.

    Los líderes no deben ser aquellos que consiguen los mejores resultados, deben ser aquellos que logran que cada persona de su equipo dé lo mejor de sí mismo y crezca de manera continua. Para esto es fundamental fomentar en ellos capacidades de liderazgo humanos, conscientes y felices.

     

  3. Medir y aumentar el nivel de coherencia. Es necesario que todos los productos, servicios, políticas, procedimientos e interacciones de la empresa guarden altos niveles de coherencia con los cuatro puntos anteriores y para ello es importante incluir métricas que lo validen. No se puede esperar que una persona trabaje con un alto sentido de propósito si no encuentra en su líder un ejemplo para ello, igual que tampoco se puede esperar que se viva el valor de la innovación si se cuenta  procesos burocráticos y lentos.

 

Estos cinco componentes (propósito, valores, líderes conscientes, felicidad de todos los integrantes y coherencia), son los pilares para la construcción de una Cultura Organizacional sólida y es fundamental trabajar de manera permanente y sistemática por evolucionarla. Esta tarea no puede ser exclusiva de las áreas de Talento Humano o Gestión de Personas; para lograr una efectiva ejecución, la participación de todos los directivos de la organización e incluso la de sus fundadores es fundamental. Este es un tema al que cada vez más líderes empresariales le dedican mayor espacio en su agenda, llegando a casos en los que representa el 80% de ella.

 

Las empresas son simplemente vehículos en los que un grupo de personas unen esfuerzos en pro de un propósito común y son éstas las encargadas de maximizar el valor generado y las utilidades de la compañía. Esto hace claro que las mejores empresas son las que logran atraer, desarrollar y fidelizar el mejor talento, y para lograrlo, trabajar en la Cultura Organizacional y en los puntos acá mencionados es la respuesta.

 

Más allá de su cargo, espero que estas palabras lo hagan reflexionar sobre qué es para usted su vida profesional... Lo invito a que no se conforme trabajando solo para conseguir seguridad y una fuente de ingresos; es posible que esta faceta de su vida esté llena de pasión, propósito, trascendencia y mucha felicidad.

Y si es un líder empresarial, recuerde: ¡Decidir que su organización recorra este camino está en sus manos!

 

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