¿Qué es Arquitectura de la Felicidad?

Como parte de la celebración del cuarto aniversario de la Comunidad F, el Encuentro N° 36 en la ciudad de Bogotá y el Encuentro N° 6 en la ciudad de Medellín tuvo como temática principal la Arquitectura de la Felicidad, concepto en el que se profundizó a través de una metodología de Taller dictada por Jorge Eduardo Jiménez, cofundador de la Comunidad F.

¿Qué significa hablar de Arquitectura de la Felicidad?

Es claro que las personas a lo largo de su vida quieren ser felices y para esto deben ser conscientes que nadie distinto a cada una de ellas es responsable de su propia felicidad. A partir de estas dos premisas es posible afirmar que cada uno, para lograr ser feliz, requiere en un primer lugar ser arquitecto de su vida y por tanto arquitecto de su felicidad, es decir, que este término designa el diseño de la construcción de la felicidad personal.

¿Por qué hablar de Arquitectura de la Felicidad en el contexto actual?

Investigaciones de Gallup revelan que más del 85% de las personas a nivel global no son felices en su trabajo, espacio donde pasan la mayor parte de su vida. Lo que nos lleva a preguntarnos, ¿por qué hay tantas personas dispuestas a pasar tanto tiempo haciendo algo que realmente no los hace felices?.

Para responder este interrogante es vital comprender que la mayoría de las personas considera el trabajo como una transacción, por lo tanto, su entrega de tiempo y energía se encadenan a la recepción de un intercambio que pocas veces es considerado equivalente por ellos mismos, a la vez que suele ser también concebido como un fin y no como un medio para otros fines.

¿Por qué es necesario entender las creencias que nos determinan?

Los comportamientos humanos se encuentran determinados por una base biológica (adn) y una base cultural (experiencias previas), esta última proviene en la mayoría de los casos del modelo de realidad en el que la sociedad se encuentra sumergida, es decir, las experiencias previas se construyen en determinados contextos que generan creencias en nosotros mismos que evidentemente influyen en nuestro comportamiento muchas veces de forma no consciente.

Entender las creencias a partir de entender esos conceptos con los que creamos conocimiento para nuestro comportamiento, nos permite entender la realidad, sus características, lo que nos condiciona y lo que consideramos verdades a la hora de comportarnos.

En un principio las creencias se desarrollan por cuestiones de supervivencia, por lo que ayudan a preservar la especie, muchas veces éstas se absorben desde las premisas de nuestros padres, maestros, desde la religión y la misma sociedad, sin embargo, es posible entender de dónde vienen nuestras creencias y lo que generan en el pensamiento y comportamiento, con el fin de ayudarnos a entender quiénes somos y a ser felices.

¿Qué significa ser Arquitecto de Vida?

Es claro que, a lo largo de nuestra vida, en la construcción de conceptos y en el entendimiento de las realidades, pasamos por diferentes niveles de consciencia. El ser Arquitecto de Vida, implica un nivel de consciencia en el que es claro que hay un modelo de realidad en el que nos encontramos sumergidos, pero que a la vez es posible romperlo y cambiarlo; es decir, el nivel en el que somos conscientes que tenemos unas creencias y se pueden cuestionar para alterar el proceso de ser y poder trabajarse a sí mismo con mayor consciencia.

¿Por qué hablamos de felicidad en relación a las creencias que moldean nuestro actuar?

Desde pequeños asociamos los estímulos que tenemos a dos estados: lo que nos genera felicidad y lo que nos hace sufrir y debemos evitar, y desde ahí es que intentamos construir nuestra percepción de “ser felices”.

Empero, nunca es un mal momento para aprender realmente ¿qué es lo que está detrás de nuestra felicidad? y claramente para cada persona la respuesta es distinta, ya que poseemos paradigmas mentales que son moldeados por nuestro contexto, pero sobre todo por las propias creencias que a veces nos han llevado a paradigmas equivocados que se aferran a la idea de felicidad como algo material.

La felicidad es subjetiva, su concepto no es único y por ende hablamos de Arquitectura de la Felicidad, del diseño de ella desde nosotros mismos, porque implica un cambio de paradigma mental y eso llevará inevitablemente a cuestionar viejas creencias y reestructurarlas acorde a lo que somos y queremos ser, considerando variables de bienestar que buscamos estén en armonía.

¿Por qué hacemos énfasis en los niveles de consciencia cuando hablamos de Arquitectura de la Felicidad?

Los niveles de conciencia son una de las dimensiones habilitadoras que apoyan el trabajo en torno a buscar la armonía en las diferentes dimensiones de nuestra vida. También existen otros habilitadores útiles y cotidianos como la gestión financiera o la gestión del tiempo, ambos ayudan en el manejo de las diferentes esferas de nuestra vida.

Nos concentramos especialmente en los niveles de consciencia porque son los que con determinación nos ayudan a ser más apreciativos, a no perder la armonía con tanta facilidad, nos hacen ser más conscientes del piloto automático en el que nos sumerge el modelo de realidad en el que vivimos y de esta forma es nuestra propia consciencia la que nos ayuda a salir de la inercia de ese modelo en el que diariamente accionamos.

¿Cuál es el primer paso para ser Arquitectos de nuestra vida y nuestra felicidad?

Comenzar a entender nuestras creencias inconscientes y subconscientes, llevándolas a la parte consciente para lograr entenderlas y reevaluarlas. Una de las formas más sencillas para lograrlo es analizar lo que nos genera en la cotidianidad pérdida de armonía con nosotros mismos y con los otros.

En segundo lugar, vale la pena aclarar que no todas las creencias son empoderantes, hay creencias que nos limitan y por lo tanto es vital identificar cuáles son de cada tipo. Con las siguientes preguntas podremos hacerlo: esa creencia ¿Me ayuda a ser genuinamente feliz?, ¿Me ayuda a aumentar mi capacidad de generar valor?, ¿Me ayuda a ser una versión mejor de mí mismo?

También existen tres “maestros” que planteamos y que nos dan la oportunidad de aprender de nosotros para identificar nuestras creencias. Éstos maestros son, inicialmente el identificar la pérdida de armonía, lo que nos genera tristeza, rabia, pereza, ira y similares, algo de lo que normalmente culpamos al otro. En segundo lugar, valorar los Momentos de Flow, esos momentos en los que tenemos buenas sensaciones, éstos nos ayudan a identificar qué nos genera el flow y qué no, y si eso está alineado o no con nuestro propósito. Finalmente se encuentra el tercer maestro, el cual es El Ejemplo, si es bueno o malo, allí vemos cosas que podemos aprender.

Además, al hacer consciente la creencia desde la base, podremos comenzar a cambiarla luego desde los hábitos. Una vez reescritas las creencias de forma empoderantes, es de gran utilidad leerlas en el día a día, para tenerlas constantemente presentes e identificar si a medida que pasa el tiempo se debe reevaluar también.

Recordemos que todos queremos ser felices, pero que a la vez cada uno es responsable de construir su propia felicidad, por lo que para lograrlo el trabajar por ser Arquitecto de Vida es uno de los caminos iniciales.

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