¿Salario o Compensación?


El tema del dinero es un punto siempre álgido en las organizaciones. Parece ser un común denominador que las empresas perciben en un alto porcentaje que sus integrantes no están conformes con el salario asignado a su rol y que el mes en que hacen los tan esperados incrementos salariales, resulta la época del año en donde el líder de Gestión Humana quiere desaparecer de la faz de la tierra.

Con lo anterior no se pretende hacer explícita una especie de inconformidad injustificada de los integrantes de la empresa, todo lo contrario, lo que busca es justamente enfrentar una realidad que está determinada por el contexto social en el que nos desenvolvemos, y hasta por la estrategia de compensación que tiene la empresa.

Nos han enseñado en nuestra sociedad, como parte de las creencias transferidas de generación en generación, que el dinero es uno de los factores que determina el éxito, entre más ganemos, más exitosos e importantes somos como profesionales. Esto porque en las empresas normalmente se asigna más dinero a quién tiene el cargo más alto por los riesgos y las responsabilidades asociadas al mismo. Hoy en día existen organizaciones que tienen toda una política salarial que contempla valoración del cargo frente a la competitividad del mercado, frente a la equidad interna, e incluso frente al desempeño de la persona en el rol de tal forma que su aporte también juegue un papel en la asignación de su incremento anual, sin embargo nada de esto desbanca la posición jerárquica que tenga la persona en la empresa manteniéndose de alguna manera como la variable principal en este tipo de toma de decisiones empresariales.

Si le sumamos a lo anterior que el dinero es un gran habilitador que permite desarrollar dimensiones de bienestar en las personas, lo que apunta a su felicidad directamente, con mayor razón aún se convierte en un mal deseado. La sociedad consumista en la que vivimos nos obliga a sentir que para cualquier cosa que queramos hacer necesitamos dinero, de lo contrario no podemos acceder a ello: educación, viajes, vacaciones, restaurantes, cine, teatro, gimnasios, vivienda, servicios, seguros, carro, regalos, ropa, zapatos, carteras, y todo lo que nos permite tener un estilo de vida cómodo y saludable tiene su costo; y el hecho de no tener el dinero para habilitar ese estilo realmente elevan los riesgos psicosociales de las personas, su estrés puede llegar incluso a amenazar su estabilidad mental y emocional.


Muy complejo pensarlo de esta forma, ¿no es así?, desafortunadamente es nuestro contexto, en él vivimos, y necesitamos afrontarlo. Se diría que hacerlo es entonces una tarea de concientización individual de lo que se puede y no se puede tener según los ingresos de cada cuál para aterrizar en la realidad y acomodarse a ella, entonces en ese sentido, ¿la empresa qué tiene que ver con este tema? Pues mucho, su estrategia de compensación puede hacer la diferencia en las personas que la integran, empezando por facilitarles orientaciones profesionales en donde entiendan su capacidad adquisitiva dándole así el mejor manejo, y abriendo el modelo salarial que tienen para que con transparencia entiendan cómo es calculado su ingreso.

La estrategia de compensación no significa enfocarse en pagar salarios exorbitados, ni en concentrarse en suplir con soluciones extrínsecas todo aquello que por el tipo de salario de sus integrantes ellos no puedan adquirir. Significa entender su capacidad frente a la del mercado, distribuir la capacidad en salarios que correspondan a la operación de los integrantes en un balance de su vida personal con la laboral, asignar incrementos bajo un enfoque en donde la productividad y el alcance de los resultados sean valorados más allá de un cargo jerárquico, y sobre todo, enfocarse en el salario emocional, es decir, en lo intrínseco. Esta estrategia es una muy poderosa porque es capaz de aumentar los niveles de productividad y satisfacción de las personas, por ende, se complementa muy bien con la estrategia gerencial de apalancar los procesos y objetivos priorizados del negocio para su sostenibilidad; no podemos olvidar que quienes hacen que las cosas pasen, son esas personas que día a día entregan las mejores horas de su día y de su vida a la empresa, y en ese sentido, todo lo que se haga para hacerlas felices y eliminar el estrés de su vida es poco para garantizar la rentabilidad de la empresa.


Para profundizar en salario emocional, es importante saber que este se enfoca en las necesidades personales de los integrantes en un nivel afectivo, psicológico, familiar y social. No se trata de que la empresa supla dichas necesidades, sino de que abra espacios y canales por donde el integrante pueda desarrollar dichas necesidades, obviamente sin afectar la operación. La empresa, entre otras cosas, es y será siempre solo una plataforma para el bienestar de quienes trabajan para ella, por lo que implementar este tipo de iniciativas no resulta tan costoso como muchos empresarios y dueños de empresas se imaginan cuando piensan equivocadamente que deben resolverles la vida a sus integrantes; lo único que requieren es voluntad, un enfoque innovador que cambien la hora nalga por la hora productiva, y humanizar el espacio laboral al manejar con empatía situaciones especiales que a todos nos pueden pasar alguna vez. Esto se devuelve con gratitud, lealtad, compromiso, creatividad, disminución de ausentismos, de rotación y por supuesto en aumento de productividad; hace que el foco se desvíe del dinero a las oportunidades de tener calidad de vida, lo que seguramente hará del trabajo del líder de gestión humana uno mucho más feliz, sobre todo en el mes de incrementos.

Para finalizar algunos datos que corroboran lo anteriormente dicho. Según el Ministerio TIC (también se puede ver en la página de dinero.com), en el 2011 aplicando dos días de Home Office, las empresas aumentaron su productividad en un 23%, disminuyeron el costo por carga física en un 18%, los retiros voluntarios disminuyeron un 25% y el ausentismo disminuyó en un 63%. Estos indicadores realmente aportan al crecimiento y sostenibilidad de las empresas mientras también aumentan la calidad de vida y el bienestar de los integrantes, quienes además entonces de ser buenos profesionales, serán mejores esposos, padres, hijos, e incluso ciudadanos que conducirán sin estrés y tendrán mayor margen de tolerancia con su vecino, lo que quiere decir que incluso aportaremos a tener un mejor país.


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